El sin debate del debate final

Una de las muchas cosas que se comenta o tratamos de debatir en la sala jabber/xmpp p4g@salas.p4g.club del propio servidor p4g.club es intuir hacia donde podemos ir, ya diferente de donde qeremos y donde nos gustaría llegar.

Encuentro hoy por otro medio y por otro motivo, sin querer queriendo, un breve resumen quizás de lo más oportuno que es como “descripción de vida”, si es que nunca se sabe de verdad si la vida va prosiguiendo de valores positivos o negativos.

O si lo negativo se hace positivo por arte de magia, o en el peor de los casos como cuando decimos que ni blanco ni negro, sino todo lo contrario porque la vida es precisamente eso, un constante de negruras con blancuras que no siempre se tiene ni el placer ni el tiempo de saber como y donde estamos.

Copio pues el resumen que sospecho lo definirá mejor :


La propia vida es una sucesión de cambios y lo que parece “estabilidad” es puro espejismo. Quién sabe, quizá de este mal sirva para traer algo bueno.

“Una historia china habla de un anciano labrador, viudo y muy pobre, que vivía en una aldea, también muy necesitada.

Un cálido día de verano, un precioso caballo salvaje, joven y fuerte, descendió de los prados de las montañas a buscar comida y bebida en la aldea. Ese verano, de intenso sol y escaso de lluvias, había quemado los pastos y apenas quedaba gota en los arroyos. De modo que el caballo buscaba desesperado la comida y bebida con las que sobrevivir.

Quiso el destino que el animal fuera a parar al establo del anciano labrador, donde encontró la comida y la bebida deseadas. El hijo del anciano, al oír el ruido de los cascos del caballo en el establo, y al constatar que un magnífico ejemplar había entrado en su propiedad, decidió poner la madera en la puerta de la cuadra para impedir su salida.

La noticia corrió a toda velocidad por la aldea y los vecinos fueron a felicitar al anciano labrador y a su hijo. Era una gran suerte que ese bello y joven rocín salvaje fuera a parar a su establo. Era en verdad un animal que costaría mucho dinero si tuviera que ser comprado. Pero ahí estaba, en el establo, saciando tranquilamente su hambre y sed.

Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaron para felicitarle por tal regalo inesperado de la vida, el labrador les replicó: “¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!”. Y no entendieron…

Pero sucedió que, al dia siguiente, el caballo ya saciado, al ser ágil y fuerte como pocos, logró saltar la valla de un brinco y regresó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaron para condolerse con él y lamentar su desgracia, éste les replicó: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¡Quién sabe!”. Y volvieron a no entender…

Una semana después, el joven y fuerte caballo regresó de las montañas trayendo consigo una caballada inmensa y llevándoles, uno a uno, a ese establo donde sabía que encontraría alimento y agua para todos los suyos. Hembras jóvenes en edad de procrear, potros de todos los colores, más de cuarenta ejemplares seguían al corcel que una semana antes había saciado su sed y apetito en el establo del anciano labrador. ¡Los vecinos no lo podían creer! De repente, el anciano labrador se volvía rico de la manera más inesperada. Su patrimonio crecía por fruto de un azar generoso con él y su familia. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su extraordinaria buena suerte. Pero éste, de nuevo les respondió: “¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!”. Y los vecinos, ahora sí, pensaron que el anciano no estaba bien de la cabeza. Era indudable que tener, de repente y por azar, más de cuarenta caballos en el establo de casa sin pagar un céntimo por ellos, solo podía ser buena suerte.

Pero al día siguiente, el hijo del labrador intentó domar precisamente al guía de todos los caballos salvajes, aquél que había llegado la primera vez, huído al día siguiente, y llevado de nuevo a toda su parada hacia el establo. Si le domaba, ninguna yegua ni potro escaparían del establo. Teniendo al jefe de la manada bajo control, no había riesgo de pérdida. Pero ese corcel no se andaba con chiquitas, y cuando el joven lo montó para dominarlo, el animal se encabritó y lo pateó, haciendo que cayera al suelo y recibiera tantas patadas que el resultado fue la rotura de huesos de brazos, manos, pies y piernas del muchacho. Naturalmente, todo el mundo consideró aquello como una verdadera desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¡Quién sabe!”. A lo que los vecinos ya no supieron qué responder.

Y es que, unas semanas más tarde, el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Pero cuando vieron al hijo del labrador en tan mal estado, le dejaron tranquilo, y siguieron su camino. Los vecinos que quedaron en la aldea, padres y abuelos de decenas de jóvenes que partieron ese mismo día a la guerra, fueron a ver al anciano labrador y a su hijo, y a expresarles la enorme buena suerte que había tenido el joven al no tener que partir hacia una guerra que, con mucha probabilidad, acabaría con la vida de muchos de sus amigos. A lo que el longevo sabio respondió: “¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!”.


Dicho esto nos encontramos ahora si quizás un poco mejor que antes, pues tal cual como el universo constantemente da vueltas sobre el universo pasando a vecs mucho tiempo en la oscuridad o luego mucho tiempo en la claridad de muchos otros rayos solares, uno no sabe nunca si es bueno o malo, no se sabe o se sabe pero se aplica a lo que corresponda.

Que disfruten del excelente día.

Ya conocía esa historia y de hecho la volví a leer hace poco cuando estudiaba el taoísmo.

Siempre me ha gustado la mentalidad oriental en ese aspecto, comparada con la mentalidad occidental más común, aclaro pues esto no está del todo ausente en occidente, un ejemplo es Heráclito. En sí me refiero a concebir el mundo como cambio continuo, como procesos incesantes en lugar de como algo estático.

El símbolo del yinyang y los caracteres para expresar estas palabras lo representan perfectamente, pues estos podrían entenderse como “el lado iluminado de la montaña” y “el lado sombrío de la montaña” según he leído (recordar que el chino usa ideogramas y muchos de estos se componen de varios ideogramas más sencillos). Tan gráfico que creo que la explicación sobra, el lado que se ilumina por la mañana pasa a ser el oscuro después del medio día y viceversa.

En occidente, al menos en la parte más visible por muchos siglos, se desarrollaron filosofías basadas en lo fijo y estático, en “ideas perfectas” o esencias, donde el devenir pasaba a segundo plano, muchas veces visto como algo maligno y otras como algo para ser redimido. No sorprende que la teoría de la evolución haya recibido rechazo inicialmente. Una mentalidad que requiere absolutos de los cuales colgarse, un “motor inmovil” en el fondo (mejor conocido como Dios) y trata de enderezar y encajar a un mundo salvaje, mutable y curvo en sus estructuras permanentes, inamovibles y rectas.

Por último quiero mencionar que no trato de excluir la noción estabilidad ni de órden, por lo que concluyo con una fórmula remarcada continuamente por Aleister Crowley (si, en occidente también se dan casos como dije al principio) en su libro de Thoth: “El cambio es la estabilidad”.

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En este caso y en este tipo de debate lo que mas me ha gustado es el planteamineto dual que no existe, o sea mas falso que si mosmo ya casi es imposible, eso de ver que si es de dia dia o de noche pero que tonteria estas diciendo si lo que se ves una moneda, perdón dejemos esa mania y digamos que es una pelota, todo tiene doble cara,

o sea supongamos el ejemplo de ganar o perder una batalla, pero que tonteria si lo unico que sucede es cambio de autoridad, antes era de uno y ahora es de otro pero las cosas siguen siendo en las mismas y en el mismo lugar, pero con otro costo y consecuencia que se desarrollara a partir de ese instante en el lado sentimental, en el lad no sentimental no ha sucedido nada de nada,

por eso me llamo mas la idea de debate sin sentido, no es un debate es solo una transicion de estado, de concepto, de situacion y más de condición; mañana cambiara de nuevo otra vez, sea al que sea y se pinte como se pinteo se llame como se llame, pero el grano arena estará ahí si no le fuerzan su cambio estructura, pero nosotros como seres inquietos pues tenemos que ponerle nombre, adjetivo, verbo y eternas preposiciones a todo, que de una forma rara, forzosa o imperiosa nos entre en la mente, lo que curiosamente es casi innecesario pero lo creamos oportunamente necesario,

en caso de mayores o sea que si cambia de formula composicion y ya no es un simple grano de arena pues se convertira en otro tipo de componente quimico y vuelve a iniciar otro ciclo no de vida porque a veces sucede pero si de concepto material en el que es y sera, que no todo en esta vida va solo sino que vamos acompañados en el eterno viaje de miles de átomos y plutonios dando vueltas que para que decir mas,

que todo es cambiar es innegable que todo cambia incluso desde el inicio de la pregunta al final de la respuesta, que todo es rodar pues sin miedo se rueda, que la vida es bella en su concepto de disfrutar precisamente todo ruedo porque eso es en sí mismo vida.

Maravilloso. No podría estar más de acuerdo con tu publicación.

El maestro Shunryuu Suzuki escribió que el significado de cruzar las piernas en la pose clásica de meditación es que cuando se hace esto las piernas no son dos pero tampoco una. Insiste en la importancia de entender eso: ni dos ni tampoco uno.

El entender el cambio lleva a entender las transformaciones continuas. El entender las transformaciones continuas lleva a ver el tiempo ya no como línea recta, sino como ciclos, que no digo círculos sino más bien espirales fractales desenvolviéndose en caprichosas figuras, pero bien reconocibles. Cambio = Estabilidad.

Creo ya lo dijo Einstein, la distancia mas corta entre dos puntos no es precisamente una linea recta, sino curvas y mas curvas o en este caso en círculos y otros modelos de círculos que como bien mencionas acaban siendo fractales, que bueno recordar y entrar ahora en las eternas y no se si también infinitas posibilidades de juegos, combinaciones, interacciones y finalmente preciosas manifestaciones fractales al deleite de los ojos.

Lo más divertido es que uno sin querer queriendo forma parte del grano arena y se alinea a ese fractal, que si estamos todos con el covid pues pasamos ciclos y etapas y superaciones de la pandemia, jugamos un rol donde jugamos unos protocolos que si bien la distancia, la densidad población, el horario, la cantidad de infectados, y los no infectados en saludables modos de vida que ahí ya tenemos un modelo, un color, una exposición y una determinación fractal que bien mañana se revisará si seguirá igual o cambiará considerablemente de números y luego pues claro de manifestación circular.

Pero que uno se de por aludido de este debate o peor de esta condición realmente pasiva es cuanto menos lo más simple que se puede esperar de un “sin despertar” teniendo las cosas y vida precisamente delante de nuestros ojos.